Desaceleración en Guangzhou, la capital de la moda rápida

Guangzhou, China, conocida como el corazón de la industria mundial de la moda rápida, se enfrenta a una desaceleración. En sus aldeas urbanas, millones de trabajadores producen ropa barata en talleres informales, a menudo ganando entre uno y diez yuanes por pieza.
Si bien los pedidos del extranjero, particularmente de los EE. UU., mantienen las fábricas abiertas, la guerra comercial entre los EE. UU. y China ha creado incertidumbre. Los aranceles y las restricciones comerciales están afectando la capacidad de los trabajadores de Guangzhou para vender ropa a los estadounidenses.
Yang Ruiping, el propietario de una pequeña fábrica de ropa en Panyu, informa que sus exportaciones han disminuido significativamente. Shein, una empresa con sede en Singapur, se ha convertido en un actor importante, permitiendo a los pequeños fabricantes vender directamente a clientes occidentales. Sin embargo, la eliminación de un régimen aduanero en los EE. UU. ha aumentado los precios de Shein en un 23%.
Los expertos expresan su preocupación de que la incertidumbre de la guerra comercial pueda empeorar las condiciones laborales. Mientras tanto, Beijing se está centrando en las industrias de alta tecnología, dejando atrás la industria de la confección tradicional.