Escándalo de escuchas telefónicas: Silencio gubernamental y exigencias de investigación

El gobierno y los medios afines guardan silencio sobre el escándalo de las escuchas telefónicas, mientras que la sociedad exige una investigación sobre las responsabilidades de las figuras políticas. El silencio se produce tras una declaración del propietario israelí de Intellexa, Tal Dilian, en la que afirma que su empresa solo ofrece el software Predator a gobiernos y servicios de seguridad estatales.
Esta declaración desafía la afirmación de que las escuchas telefónicas solo concernían a "particulares", una postura respaldada por funcionarios gubernamentales y un informe de un alto fiscal. El silenciamiento de la noticia por parte de los medios progubernamentales y la negativa del gobierno a comentar las revelaciones sugieren un intento de evitar la confrontación con el asunto.
El gobierno parece estar invirtiendo en el cinismo político, con la suposición de que la vigilancia está generalizada. Sin embargo, las encuestas muestran que la sociedad exige la investigación de las figuras políticas implicadas en el caso.