Trump busca impulsar la producción de glifosato en EE.UU.

Donald Trump firmó una orden ejecutiva para apoyar la producción de glifosato en Estados Unidos, citando la necesidad de seguridad alimentaria.
Esta medida se produce a pesar de las preocupaciones sobre las posibles propiedades cancerígenas del herbicida. La Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) no considera que el glifosato sea cancerígeno, a diferencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que lo clasifica como 'probablemente cancerígeno'.
Los herbicidas a base de glifosato, como Roundup, son ampliamente utilizados por los agricultores estadounidenses. Dado que no hay producción nacional para satisfacer las necesidades, EE. UU. se ve obligado a importar el producto.
Trump ordenó al Departamento de Agricultura que tome medidas para facilitar la producción de glifosato y fósforo en los EE. UU. El gobierno cree que la amenaza de un cierre de la producción pone en peligro la seguridad nacional y la seguridad alimentaria.
Bayer, que adquirió Monsanto, enfrenta numerosas demandas con respecto a Roundup y está tratando de resolver las disputas legales.
El marco regulatorio para el glifosato sigue siendo objeto de desacuerdo. Una revista científica retiró un estudio de 2000 que afirmaba que el glifosato no presentaba riesgos para la salud, ya que se reveló que empleados de Monsanto habían participado en su redacción.