¿La economía griega: Un milagro con dos caras?

Vasilis Stefanakidis analiza la contradicción entre el crecimiento económico de Grecia y la dificultad que enfrentan los ciudadanos para cumplir con sus obligaciones financieras.
Mientras el gobierno se prepara para discutir el presupuesto de 2026, que incluye aumentos en salarios y pensiones, así como pequeñas reducciones en impuestos y contribuciones de seguros, muchos ciudadanos no sienten alivio.
Desde 2019, el gobierno de Mitsotakis ha priorizado la estabilidad fiscal y los superávits, restaurando la credibilidad del país ante los prestamistas y los mercados internacionales. Esto ha resultado en el pago anticipado de préstamos y una reducción de la deuda como porcentaje del PIB.
Sin embargo, este éxito ha tenido un efecto secundario: la sobreimposición de impuestos a los griegos, especialmente a través de impuestos indirectos como el IVA y los impuestos especiales. Esto ha llevado a una disminución del poder adquisitivo de los hogares y a la dificultad para hacer frente a los altos precios.
El gobierno está tratando de compensar los efectos con subsidios y pequeñas intervenciones en los impuestos directos, pero la insatisfacción con la economía y los altos precios sigue siendo el problema dominante.
El autor señala la demora del gobierno en lidiar con los cárteles y la creciente brecha entre ricos y pobres, lo que afectará el comportamiento electoral.