El fenómeno Anna Karenina: La ciencia explica el optimismo y el pesimismo

Una nueva investigación revela que las personas optimistas exhiben patrones similares de actividad cerebral al imaginar el futuro, a diferencia de los pesimistas, confirmando la observación de Tolstói en Anna Karenina.
El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences de EE. UU., examinó la actividad cerebral de los participantes mediante resonancia magnética funcional (fMRI) mientras imaginaban eventos futuros. El líder del estudio, el psicólogo Kuniaki Yanagisawa de la Universidad de Kobe en Japón, descubrió que los optimistas mostraban patrones comunes en la corteza prefrontal medial, mientras que los pesimistas mostraban una diversidad significativa.
La neurocientífica social Elisa Baek menciona el "principio de Anna Karenina", argumentando que las situaciones exitosas muestran patrones comunes en el cerebro, mientras que las menos exitosas son neurológicamente más dispersas.
La investigadora Alia Devitt de la Universidad de Waikato señala que el optimismo excesivo puede llevar a una mala preparación, mientras que el pesimismo puede tener un papel funcional para afrontar las dificultades.
El estudio destaca que una percepción compartida del futuro puede ser importante para construir relaciones y lazos sociales.