Diana y Carlos: El fin de un matrimonio y una nueva era

El 28 de agosto de 1996, se finalizó el divorcio de Carlos y Diana, marcando el fin de un período tumultuoso para la monarquía británica. El divorcio, anunciado después de años de tensión y cobertura mediática, tuvo importantes repercusiones para la familia real y su imagen pública.
1992 fue descrito como el "annus horribilis" por la Reina Isabel, pero 1996 marcó su culminación, con el divorcio de Carlos y Diana cambiando la forma en que el público percibía la monarquía. Esto siguió al divorcio de Sarah Ferguson.
Diana dejó de ostentar el título de "Su Alteza Real la Princesa de Gales" y tomó el control de su vida. Según el Dr. Andy Mycock, estos divorcios señalaron un cambio en la forma en que el público veía a la familia real.
Diana declaró en una entrevista que se sentía sola incluso al lado de su esposo, mientras que la presencia de Camilla Parker Bowles en la vida de Carlos creó tensión. En 1989, Diana se enfrentó a Camilla, expresando su deseo de mantener a su esposo.
Tras una propuesta de la Reina Isabel, el divorcio se finalizó el 28 de agosto de 1996. Según la biógrafa Ingrid Seward, el día del divorcio, Diana y Carlos lloraron juntos. Diana conservó el título de Princesa de Gales y recibió 15 millones de libras esterlinas.
En sus cartas, Diana expresó la dificultad de adaptarse a su nueva vida después del divorcio. Trágicamente, su vida terminó un año después en un accidente automovilístico en París.