Turquía-Irán: Por qué Ankara evita el conflicto desde 1639

A pesar de las tensiones con Irán y los incidentes con misiles iraníes, Turquía parece estar evitando un conflicto, sin buscar un acercamiento con Israel. Aunque algunas voces en Israel abogan por restaurar las relaciones con Turquía, la evaluación predominante sigue siendo pesimista.
Los funcionarios israelíes que favorecen el acercamiento argumentan que sirve a los intereses israelíes, pero las reservas persisten. Un alto funcionario diplomático cree que es "demasiado pronto" para discutir la reconciliación. Los analistas enfatizan que, más allá de la aversión de Recep Tayyip Erdoğan al antisemitismo, no ha habido señales positivas de Ankara.
Erdoğan condenó el antisemitismo, pero continuó con su retórica agresiva contra Israel, acusándolo de acoso y terrorismo en la región. Mientras tanto, Turquía no se ha vuelto contra Teherán, a pesar de los ataques con misiles balísticos iraníes, limitándose a advertencias.
En la percepción política turca, Irán no es un enemigo sino un "dolor de cabeza". Ankara teme el colapso del régimen iraní y el fortalecimiento de la influencia israelí. También le preocupa la cuestión kurda y una posible ola de refugiados de Irán.
Turquía e Irán no han estado en guerra desde 1639, lo que sirve como una restricción estratégica. Hakan Fidan, el actual Ministro de Relaciones Exteriores turco, es considerado hostil a Israel.
La voluntad política para un acercamiento entre Turquía e Israel sigue siendo limitada debido a los equilibrios históricos, los cálculos geopolíticos y la retórica de Erdoğan.